Foto: http://argentina.indymedia.org/news/2004/04/186547.phpLos mapuche urbanos, hoy están reelaborando su identidad y al igual que en el pasado esta a cargo de las mujeres, reproductoras de identidad.
El pueblo mapuche reconoce abiertamente la importancia que tiene la mujer dentro de su sociedad, en especial su marido, ya que es la encargada de proveer al hogar de los alimentos que proceden de su huerta.
Además es de su exclusividad los temas referentes a temas como el cuidado de niños, de la enseñanza de las tareas que desempeñan durante la infancia y temprana adolescencia.
Esta enseñanza encuentra sus raíces en los textiles y la oralidad.
En los textiles deja plasmada su visión de mundo, el cómo lo define y resignifica, además, le permiten expresarse libremente, plasmar sus símbolos y escribir su historia. La mujer mapuche al momento de tejer sus fajas y mantas está dejando forjado su discurso frente a los hechos que la rodean, en las mantas deja plasmada la identidad del hombre que la va ha usar.
La oralidad permite la transmisión de la memoria y por ende de constructos identitarios, es así que el lenguaje se transforma en un elemento fundamental, ya que se lo carga de significados y se vuelven esenciales de la autoconciencia e identidad del grupo al cual pertenecen. La esencia femenina es inmutable, siendo la experiencia la que cambia los relatos.
Hoy esto está entrando en una gran re-significación debido a que mayoría de los mapuche no viven en su territorio mítico-histórico. Hoy se los encuentran en la ciudad. Es así que la presencia de la mujer se ha transformado en un pilar fundamental en la recreación de su identidad, enorgulleciéndose de su pasado y visualizando en forma positiva los recuerdos de su madre y de su infancia, donde adquieren los valores y tradiciones que tienen los mapuche, así como también los elementos cruciales bajo los cuales se construye la identidad. (En muchos casos la identidad se encuentra dormida en la memoria y solo es despertada a través de los peumas o sueños).
A la mujer mapuche urbana no le podrán matar la mapuche que lleva dentro de sí, ya que esta recrea de cierta manera su campo en su hogar, mantiene una chacra en el patio, que es el lazo que la une constantemente a su pasado. Ella está sufriendo un proceso de re-articulación de su identidad, ya que cada vez visita menos el campo, pero se siente parte de el.
Los mapuche urbanos, hoy están reelaborando su identidad y al igual que en el pasado esta a cargo de las mujeres, reproductoras de identidad.
Los sujetos necesitan elaborar ideas de su grupo, ideas positivas que le hagan sentirse orgulloso y privilegiado por formar parte de este, reafirmando así su identidad grupal dentro de la sociedad chilena. Entendiendo por identidad grupal aquel sentimiento de pertenencia a un todo que se articula por distintos elementos como lo es, el modo de producción, las creencias, la manera de hablar, la manera de vestir, el imaginario cultural, las aspiraciones, un origen mítico/histórico en común y todas aquellas cosas que llevan a un sujeto a decir, "yo soy mapuche". Siendo esta definición no rígida, ya que los elementos que constituyen identidad se van modificando por diversos motivos y/o factores, ya sean estos internos como externos al grupo. Y es por eso que se puede afirmar que la identidad grupal está en constante definición.
En la ciudad la mujer mapuche se encuentra doblemente oprimida: como género y como etnia, la personalidad que da la cultura mapuche a sus mujeres es un factor a tomar en cuenta y dentro de esto, una memoria histórica socializada que involucra la existencia de una lucha prolongada contra el dominante.
En casi todas las sociedades humanas el rol de la mujer ha sido fundamental para la mantención de la cultura, ya que esta la mantiene viva y constante dentro su oralidad, donde jamás la discriminación interrumpe ni se impone.
La mujer en su rol histórico de madre siempre brinda apoyo a sus hijos, es la primera en decir, si tu quieres algo, hazlo, yo te apoyo.
Esta mantención y transmisión de conocimiento traspasa el lenguaje, se enmarca en las actividades productivas y de esparcimiento tradicional de los mapuche como lo es el compartir alrededor de un mate.
La mujer mapuche donde quiera que se encuentre lleva su carga identitaria a todas partes, el nexo con la tierra es tan fuerte que necesita crearlo en todas partes, siendo la huerta familiar el lazo más fuerte, no importa el tamaño, sino el hecho de estar en contacto con ella.
Los mapuche poseen una gran diversidad de relatos orales, entre los cuales encontramos los sueños o peumas, los cuales nos ayudan a comprender de cierta manera su imaginario colectivo que es el conjunto de imágenes simbólicas y de representaciones míticas de una sociedad. Gracias a este conjunto de imágenes la sociedad explicita inicialmente su cultura es por este camino que la tradicional cultural se va reproduciendo en el tiempo.
En la tarea de interpretar los sueños nos encontramos con las mujeres, las cuales mediante los sueños y su posterior interpretación mantienen viva la identidad mapuche, que no solo lo encontramos presente hoy en las comunidades sino que también presente en la ciudad.
El cómo los mapuche urbanos se están organizando en Santiago ha ido tomando mas relevancia con el tiempo, incluso sus integrantes ha ido aumentando vertiginosamente, aunque no están presente en todas las comunas, con el pasar del tiempo lo lograran.
Los jóvenes, quienes tiene el poder de decidir por el futuro de los mapuche urbanos cada vez se han ido integrando más, esto quizás se deba a la expansión y mayor información que se está teniendo sobre la problemática mapuche, ya que más que marcar presencia numérica en Santiago están dando a conocer el cómo el mapuche vive y se desarrolla en la ciudad sin perder su identidad y costumbres.
Como consecuencia del conflicto indígena y el renacimiento de nuevos discurso, los mapuche urbanos han integrado esto a su inconsciente, y cada vez más tratan de anexar a sus quehaceres cotidianos de la ciudad los ritos y celebraciones urbanas como es el nguillatún con el cual celebran el año nuevo mapuche.
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Esta enseñanza encuentra sus raíces en los textiles y la oralidad.
En los textiles deja plasmada su visión de mundo, el cómo lo define y resignifica, además, le permiten expresarse libremente, plasmar sus símbolos y escribir su historia. La mujer mapuche al momento de tejer sus fajas y mantas está dejando forjado su discurso frente a los hechos que la rodean, en las mantas deja plasmada la identidad del hombre que la va ha usar.
La oralidad permite la transmisión de la memoria y por ende de constructos identitarios, es así que el lenguaje se transforma en un elemento fundamental, ya que se lo carga de significados y se vuelven esenciales de la autoconciencia e identidad del grupo al cual pertenecen. La esencia femenina es inmutable, siendo la experiencia la que cambia los relatos.
Hoy esto está entrando en una gran re-significación debido a que mayoría de los mapuche no viven en su territorio mítico-histórico. Hoy se los encuentran en la ciudad. Es así que la presencia de la mujer se ha transformado en un pilar fundamental en la recreación de su identidad, enorgulleciéndose de su pasado y visualizando en forma positiva los recuerdos de su madre y de su infancia, donde adquieren los valores y tradiciones que tienen los mapuche, así como también los elementos cruciales bajo los cuales se construye la identidad. (En muchos casos la identidad se encuentra dormida en la memoria y solo es despertada a través de los peumas o sueños).
A la mujer mapuche urbana no le podrán matar la mapuche que lleva dentro de sí, ya que esta recrea de cierta manera su campo en su hogar, mantiene una chacra en el patio, que es el lazo que la une constantemente a su pasado. Ella está sufriendo un proceso de re-articulación de su identidad, ya que cada vez visita menos el campo, pero se siente parte de el.
Los mapuche urbanos, hoy están reelaborando su identidad y al igual que en el pasado esta a cargo de las mujeres, reproductoras de identidad.
Los sujetos necesitan elaborar ideas de su grupo, ideas positivas que le hagan sentirse orgulloso y privilegiado por formar parte de este, reafirmando así su identidad grupal dentro de la sociedad chilena. Entendiendo por identidad grupal aquel sentimiento de pertenencia a un todo que se articula por distintos elementos como lo es, el modo de producción, las creencias, la manera de hablar, la manera de vestir, el imaginario cultural, las aspiraciones, un origen mítico/histórico en común y todas aquellas cosas que llevan a un sujeto a decir, "yo soy mapuche". Siendo esta definición no rígida, ya que los elementos que constituyen identidad se van modificando por diversos motivos y/o factores, ya sean estos internos como externos al grupo. Y es por eso que se puede afirmar que la identidad grupal está en constante definición.
En la ciudad la mujer mapuche se encuentra doblemente oprimida: como género y como etnia, la personalidad que da la cultura mapuche a sus mujeres es un factor a tomar en cuenta y dentro de esto, una memoria histórica socializada que involucra la existencia de una lucha prolongada contra el dominante.
En casi todas las sociedades humanas el rol de la mujer ha sido fundamental para la mantención de la cultura, ya que esta la mantiene viva y constante dentro su oralidad, donde jamás la discriminación interrumpe ni se impone.
La mujer en su rol histórico de madre siempre brinda apoyo a sus hijos, es la primera en decir, si tu quieres algo, hazlo, yo te apoyo.
Esta mantención y transmisión de conocimiento traspasa el lenguaje, se enmarca en las actividades productivas y de esparcimiento tradicional de los mapuche como lo es el compartir alrededor de un mate.
La mujer mapuche donde quiera que se encuentre lleva su carga identitaria a todas partes, el nexo con la tierra es tan fuerte que necesita crearlo en todas partes, siendo la huerta familiar el lazo más fuerte, no importa el tamaño, sino el hecho de estar en contacto con ella.
Los mapuche poseen una gran diversidad de relatos orales, entre los cuales encontramos los sueños o peumas, los cuales nos ayudan a comprender de cierta manera su imaginario colectivo que es el conjunto de imágenes simbólicas y de representaciones míticas de una sociedad. Gracias a este conjunto de imágenes la sociedad explicita inicialmente su cultura es por este camino que la tradicional cultural se va reproduciendo en el tiempo.
En la tarea de interpretar los sueños nos encontramos con las mujeres, las cuales mediante los sueños y su posterior interpretación mantienen viva la identidad mapuche, que no solo lo encontramos presente hoy en las comunidades sino que también presente en la ciudad.
El cómo los mapuche urbanos se están organizando en Santiago ha ido tomando mas relevancia con el tiempo, incluso sus integrantes ha ido aumentando vertiginosamente, aunque no están presente en todas las comunas, con el pasar del tiempo lo lograran.
Los jóvenes, quienes tiene el poder de decidir por el futuro de los mapuche urbanos cada vez se han ido integrando más, esto quizás se deba a la expansión y mayor información que se está teniendo sobre la problemática mapuche, ya que más que marcar presencia numérica en Santiago están dando a conocer el cómo el mapuche vive y se desarrolla en la ciudad sin perder su identidad y costumbres.
Como consecuencia del conflicto indígena y el renacimiento de nuevos discurso, los mapuche urbanos han integrado esto a su inconsciente, y cada vez más tratan de anexar a sus quehaceres cotidianos de la ciudad los ritos y celebraciones urbanas como es el nguillatún con el cual celebran el año nuevo mapuche.
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http://www.biblioredes.cl/BiblioRed/Nosotros+en+Internet/Mapuche+un+conflicto+entre+la+tierra+y+el+agua/LA+MUJER+MAPUCHE
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