
La caída de Pérez Yoma
Sábado 2 de febrero de 2008.
http://www.ladiscusion.cl/ de Chillán
Por Benigno Ramos (COLUMNISTA).
Una tercera caída del ministro del Interior, Edmundo Pérez Yoma, lo coloca en una inconfortable situación en el gabinete ministerial de la Presidenta Michelle Bachelet, tras llegar a ese cargo como el hombre que tomaría la conducción política del segundo tiempo de esta administración y solucionaría graves problemas de seguridad ciudadana, en particular el prolongado conflicto mapuche del sur del país.
El secretario de Estado pidió al obispo de Rancagua, Alejandrio Goic, que mediara en la huelga de hambre que mantenía Patricia Troncoso por 110 días, que cumple una condena de 10 años por ser la autora de un incendio terrorista provocado en un predio de la Araucanía.
Con esa actitud Pérez Yoma demostró al país que no era un interlocutor válido para que la condenada por la justicia depusiera su medida de presión para obtener prerrogativas inaceptables en un Estado de derecho donde los tribunales de justicia gozan de total independencia y autonomía. Pero, tal vez lo más grave de este accionar del Gobierno fue la petición que se le hizo para que ella formulara una propuesta de beneficios carcelarios. Digno de Ripley. ¿Acaso estaba en juego la seguridad del Estado para que el Ejecutivo accediera a las demandas de una condenada por un hecho penado por la Ley Antiterrorista, que presionaba con una huelga de hambre?.
Ni aún así el Gobierno podía conceder prerrogativas especiales a un reo, colocándolo por sobre el resto de la población penal del país, donde más de alguno merece el reestudio de su proceso.
La falta de autoridad y liderazgo ha quedado una vez más en evidencia con la adopción de medidas que significan una nefasta señal al país. Con esto se ha comunicado a todos los condenados por la justicia que si quieren obtener beneficios carcelarios basta que hagan una huelga de hambre para que la autoridad acceda a sus peticiones. A la vez, deberán comunicarse con el obispo Goic que tiene muy buen nivel de entendimiento con el ministro Pérez Yoma.
El Gobierno ha dado la razón a las recientes declaraciones del presidente de la CUT, Arturo Martínez, quien dijo que los trabajadores consiguen muy poco o nada por los marcos legales y que deben salirse de la legalidad para lograr sus propósitos. Se refería a la toma de una salmonera en el sur del país.
¿Qué tendrán que hacer ahora algunos propietarios de fundos que ven quemados sus predios y maquinaria agrícola para defender sus derechos, como sucedió recientemente en el valle del Queuco, en la VIII Región, cuyo dueño Michelle Esquerré, se ha visto en la total indefensión? ¿Tendrán que hacer una huelga de hambre?.
¿Cree el Gobierno que reparará la llamada deuda histórica con los mapuches al concederle a Patricia Troncoso salida dominical, como ella lo pidió, y lo mismo para Juan Millalén Milla, condenado por homicidio frustrado en contra de un carabinero en la Araucanía y Jaime Marileo condenado por incendio en el fundo Poluco Pidenco de la forestal Mininco?.
En tanto, la justicia de Concepción investiga como homicidio frustrado el ataque perpetrado por una turba de 80 personas a la Tenencia de Carabineros de Tirúa.
Las caídas anteriores del ministro del Interior fueron sus frustrados intentos para evitar que el expulsado senador de la DC, Adolfo Zaldívar, llegara a un acuerdo con los independientes y la Alianza por Chile en torno a la presidencia del Senado y el apoyo que dio a la idea de que los parlamentarios que fueran marginados de sus colectividades perdían su puesto de legislador. Esto no se concibe en una democracia.
El mal manejo del problema indígena se arrastra del Gobierno de Patricio Aylwin quien no vaciló en ordenar la compra de una fundo que había sido tomado por mapuches y entregárselo a ellos. El ex estadista patentó con su actitud los hechos de violencia y las medidas de presión para obtener “reparación a la deuda histórica”. Con ese precedente hubo más de una decena de tomas de fundos los cuales fueron comprados por el Gobierno.
¿Tiene miedo la Presidenta Michelle Bachelet de echarse encima al mundo mapuche?.
El ex ministro del Interior, Belisario Velasco, habría tenido otra actitud que la de Pérez Yoma. Por algo ya no está en ese cargo.
**************************************************************
Boletín Miguel Enríquez
Febrero 2008
lapena2006@hotmail.comEl genocidio perpetrado contra el pueblo mapuche
escrito por Rafael Luis Gumucio Rivas
viernes, 01 de febrero de 2008
viernes, 01 de febrero de 2008
El término pacificación, que se enseña en forma errada a los alumnos de las escuelas, es completamente falso: no se pacificó la Araucanía, sino que se realizó un genocidio contra el pueblo mapuche por parte del ejército, dirigido por Cornelio Saavedra.
Los pobres del campo y de la ciudad no participaron en la guerra de la independencia, salvo como carne de cañón en ambos ejércitos: los peninsulares y los criollos. Si exceptuamos el caso de la independencia de México, la mayoría de estos procesos se limitaron a luchas entre diversas facciones de la aristocracia. Con mucha razón, don Luis Emilio Recabarren sostiene, en Ricos y pobres, conferencia dictada en la época del Centenario, que los pobres no han ganado nada con la liberación de España y los chilenos fueron aún más brutales que los conquistadores.
Los héroes de la independencia tenían una visión bipolar de los mapuches: por un lado, los admiraban por su valor y tenían la imagen de La araucana, de Alonso de Ercilla: se sentían herederos de Lautaro, Caupolicán y el mestizo Alejo, pero despreciaban a los mapuches de su época como borrachos, flojos y holgazanes.
Los pobres del campo y de la ciudad no participaron en la guerra de la independencia, salvo como carne de cañón en ambos ejércitos: los peninsulares y los criollos. Si exceptuamos el caso de la independencia de México, la mayoría de estos procesos se limitaron a luchas entre diversas facciones de la aristocracia. Con mucha razón, don Luis Emilio Recabarren sostiene, en Ricos y pobres, conferencia dictada en la época del Centenario, que los pobres no han ganado nada con la liberación de España y los chilenos fueron aún más brutales que los conquistadores.
Los héroes de la independencia tenían una visión bipolar de los mapuches: por un lado, los admiraban por su valor y tenían la imagen de La araucana, de Alonso de Ercilla: se sentían herederos de Lautaro, Caupolicán y el mestizo Alejo, pero despreciaban a los mapuches de su época como borrachos, flojos y holgazanes.
Gran parte de los mapuches peleó a favor de los españoles en las tierras aún no conquistadas por el ejército chileno. Así ocurrió en la famosa guerra a muerte, dirigida por Benavides, de los famosos Pincheira, en la zona de Chillán y San Fabián de Alico. Se confundieron con el campesinado pobre que, cuando no era explotado en las haciendas, se rebelaba y conformaba guerrillas de cuatreros campesinos. En el siglo XIX, nadie se atrevía a pasar, fácilmente, los famosos cerrillos de Teno, cadena montañosa que encuentra entre San Fernando y Curicó.
Los militares chilenos, dirigidos por Ramón Freire, Joaquín Prieto y Manuel Bulnes, emplearon la violencia armada para aniquilar a los rebeldes mapuches y, como siempre ha ocurrido a través de la historia, los dividieron entre indios mansos y serviles e insurgentes, rebeldes e indomables. No en vano, Concepción y después Angol y Temuco fueron más que ciudades, campamentos militares – era la famosa frontera-. Durante el gobierno de José Joaquín Pérez (1860-1870) se formó una clase empresarial plutocrática, integrada por los Urmeneta, José Santos Ossa, los Edwards y muchos más: Estos “emprendedores”, provocaron la admiración del historiador racista Francisco Antonio Encina. Se trataba de conquistar el norte salitrero, que pertenecía a Bolivia y Perú, y extenderse hacia el sur – Malleco y Cautín- y, para lograr este objetivo, era necesario utilizar al ejército, provocando la Guerra del Pacífico y pacificando la Araucanía.
El término pacificación, que se enseña en forma errada a los alumnos de las escuelas, es completamente falso: no se pacificó la Araucanía, sino que se realizó un genocidio contra el pueblo mapuche por parte del ejército, dirigido por Cornelio Saavedra. Muchos de los métodos y torturas nos recuerdan las brutalidades empleadas en la era de Augusto Pinochet que constituyen, junto a las enseñanzas del ejército colonial francés en Vietnam y Argelia, y de Estados Unidos en la Escuela de las Américas, en Panamá, verdaderos manuales de métodos de tortura y exterminio.
Por medio de la llamada pacificación, se trataba de la ofensiva de los nuevos ricos chilenos, aliados al gobierno y al ejército, para apropiarse de las tierras que pertenecían, por derecho ancestral, a los mapuches; se usaba la fuerza y la astucia leguleya para llevar a cabo ese despojo.
Siempre los mapuches sintieron al Estado chileno como lejano, pues nunca los integró, por el contrario, los persiguió. En este contexto debe ubicarse la aventura del francés Orelie Antoine I, rey de la Araucanía, quien logró concitar el apoyo de la mayoría de los caciques, con el propósito de fundar un nuevo reinado mapuche. Orelie fue hecho prisionero por el gobierno chileno y expulsado a Francia, como un loco de remate, sin embargo, volvió a refundar su reinado, fracasando nuevamente.
Los mapuches vencidos fueron integrados a los pobres del campo y la ciudad y se convirtieron en los más pobres entre los pobres y marginados y despreciados por sus orígenes. En la Guerra del Pacífico fueron carne de cañón y pagaron con la vida o la invalidez el triunfo de los oligarcas chilenos.
En Magallanes, los Menéndez se disputaban quién coleccionaba más penes rebanados a los yáganes. El periodista, profesor y escritor, de comienzos del siglo XX, Tancredo Pinochet, sostenía que los campesinos eran tratados como esclavos: basta leer su libro, Inquilinos en la hacienda de Su Excelencia, en la cual relata su viaje, disfrazado de peón, al fundo de Juan Luis Sanfuentes, presidente de la época, para calibrar el brutal tratamiento que los oligarcas daban a los campesinos: trabajaban de sol a sol con apenas una galleta al mediodía, no había escuelas y quienes se rebelaban eran condenados al cepo u otros tormentos; muchos eran expulsados y condenados al vagabundaje o, en el mejor de los casos, a aliarse a los bandidos.
En el Chile del siglo XX, los mapuches forman parte de los pobres y continúan siendo despreciados y despojados de sus tierras por ricos empresarios forestales, que hoy gozan de un gran auge económico y poderes en el Estado. No es de extrañar que demanden la represión más violenta contra los mapuches, que se rebelan contra la injusticia. En la fecha en que escribo este artículo, Patricia Troncoso, la Chepa, puso término a los 111 días de huelga de hambre, con la mediación de la iglesia católica; el gobierno se vio obligado a ceder frente a las justas reivindicaciones de Patricia y de sus compañeros prisioneros.
No sólo es absurdo, sino también inhumano aplicar a los mapuches la ley antiterrorista, dictada por un tirano sinvergüenza y asesino. Me extraña que el ministro Francisco Vidal rechace la huelga de hambre, arma no violenta y de validez universal, para referirse al caso de los mapuches prisioneros, que solamente reclaman sus derechos. ¿Acaso no hubiéramos puesto fin a la dictadura de Pinochet si no hubiéramos empleado la no violencia activa, que supone también huelgas de hambre y otros medios de presión? ¿Acaso deben ser condenados Martín Luther King, Gandhi y otros grandes héroes no violentos, que por estos métodos lograron justicia para los negros norteamericanos y la independencia de la India, respectivamente?
Rafael Luis Gumucio Rivas
VISITA ADEMÁS: http://liberacionpueblomapuche.blogspot.com http://redchem.entodaspartes.org
www.paismapuche.cl
El email actual de Kalbun Comunicaciones es newenradio@hotmail.com
No hay comentarios.:
Publicar un comentario