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miércoles, febrero 06, 2008

Las peloteras de Arauco. La pasión femenina que incendia las canchas


En la IX Región hay 70 clubes amateurs de fútbol donde sólo juegan mujeres. Son campesinas que hacen pases en canchas de barro y convierten goles en arcos fabricados con palos. Recorren kilómetros para llegar a sus sagradas pichangas. Se cambian de ropa al aire libre porque no tienen camarines y algunas se van en tractor a los partidos.
La mayoría son mapuches y no sueñan con premios ni victorias. Lo único que quieren es jugar a la pelota.
27de enero, 2008

Adulfo Vidal se levanta temprano y echa a cocer dos docenas de huevos. Con su bolsa de provisiones a cuestas enfila hacia el bus que lo lleva a él y al Club Deportivo Nehuentue a la cancha del triunfo. Es su ritual desde que se convirtió en hincha de este equipo conformado por 25 jugadoras y que desde 2002 le da sólo alegrías a su corazón campesino de 77 años.
Ha estado incluso en los momentos más importantes, como cuando las chicas jugaron la final del campeonato regional de la Araucanía. "Don Adulfo siempre trae los huevos duros, es nuestro hincha número uno", aclara Violeta Álvarez (37), la dirigenta del elenco que representa al pueblo costero que queda al oeste de Temuco.
"Yo apoyo al fútbol femenino porque siempre durante mi vida fui favorecido por las mujeres. Mi señora murió hace poco más de un año y me quedó el cariño por ellas. Además, estas chicas han llegado muy arriba", dice para explicar la pasión que lo lleva a alentar a este equipo en cada torneo.
Nehuentue es el campeón de balompié femenino de la Araucanía, una región donde hay 70 clubes de futbolistas campesinas, un total de 1.400 mujeres corriendo detrás de una pelota. "Incluso se practica más que el palín", explica Tayül Cayuqueo (25), jugadora del equipo Wemalal de Nueva Imperial y presidenta de Afurfe (Asociación de Fútbol Rural Femenino), que todavía no está constituida jurídicamente y depende de la Afur (Asociación de Fútbol Rural). "Estábamos aburridas de que los hombres decidieran todo: cuántos minutos jugábamos, dónde, etcétera. Nosotras no teníamos opinión", explica Tayül. Hasta que un día les dijeron que en Temuco había una reunión de fútbol de mujeres. Partió un grupo de jugadoras de Nueva Imperial, Ranquilco Alto y El Toqui. Entonces, la Afur les propuso que se separaran y buscaran fondos de manera independiente, porque los recursos no alcanzaban ni siquiera para el fútbol masculino.
Eso hicieron, y comenzaron a soñar en serio.
CON EL SACO EN EL HOMBRO
Tres palos de madera como arco y un manto de tierra manchado con pasto y piedras es el escenario donde entrenan y juegan la mayoría de los equipos rurales, tanto de hombres como de mujeres. Todas las canchas son similares. Pero la pasión por el fútbol es superior a las lesiones y raspaduras que puede producir una caída en este suelo hostil. "Las canchas son malas. Cuando fuimos a Tirúa salimos con las piernas todas peladas, pero seguimos con la garra de salir adelante", recuerda Violeta Álvarez, mediocampista de Nehuentue. Todas sueñan con canchas de pasto bien cuidadas, "como las de Santiago", pero Tayül asegura que las malas condiciones también les da fortaleza: "Uno aprende a dominar el balón en la cancha que sea. Hay que observarlo porque pega en una champa, salta para otro lado y uno tiene que saber calcular dónde va a caer dice . Son cosas que uno aprende en el fútbol rural nomás".
El campo también les ayuda a mejorar su estado físico. Para llegar a una cancha o tomar alguna movilización, muchas veces las mujeres tienen que caminar kilómetros y, como la mayoría de ellas son agricultoras, tienen que viajar todos los días con un saco de verduras al hombro para vender en la ciudad. "Hay mujeres que son bien gorditas y son muy buenas para jugar. Tenemos mucha resistencia; si nos entrenáramos, quizás seríamos las campeonas mundiales", afirma riendo Blanca Caniulef (30), jugadora de Verenil, el equipo de una comunidad mapuche de Nueva Imperial.
Las futbolistas rurales de la Araucanía juegan en todas las condiciones: con lluvia o con sol, con barro o piedras, con arco de palo o de metal. "En Santiago, cuando llovía, se suspendían los partidos; acá se juega igual", dice Catalina Sáez (16), delantera de Nehuentue que causó sensación cuando enfrentó a Mirador, de Puente Alto. Tanto así, que el entrenador metropolitano le ofreció jugar en su equipo, al igual que a Maryolin Arias (16), también delantera y otra de las estrellas de Nehuentue. Desde julio a diciembre de 2007 las chicas se esforzaron como nunca: viajaban todos los viernes a Santiago y el lunes en la mañana volvían a Temuco a ducharse y al colegio. Cuando tenían partido con Nehuentue, viajaban los sábados y llegaban los domingos a jugar. Violeta, ex goleadora del equipo y mamá de Catalina, cuenta que todavía cuesta que toda la familia se tome en serio la pasión de su hija. "Mi marido se enoja porque la Cata viaja a Santiago. Dice que no va a llegar a la selección porque en la capital no miran para las regiones, aunque acá hay chicas súper buenas. Yo jugaba de 11, pero mi hija me quitó el puesto y ahora juego al medio. Hay que mirar el carnet", dice entre risas.
En los clubes se mezclan sobrinas, hijas, primas y mamás. Con distintas edades y responsabilidades, todas se unen para jugar. En la mayoría de las comunidades mapuches se han formado equipos, al igual que en casi todos los pueblos de la región. Tanta mujer en la cancha no se explica sólo por la reciente irrupción del fútbol femenino a nivel nacional. "Había que jugar fútbol porque en invierno te mueres de frío. Cuando yo iba, en el colegio armábamos pelotas de nylon: le echábamos hojas de cuaderno y las amarrábamos con pitilla o con cáñamo. Además, en invierno la tierra de la cancha era muy gredosa, entonces jugábamos un poco más allá y para el arco parábamos dos palos. Muy artesanal", recuerda Tayül, mientras mira la cancha del Amulkewün, el colegio intercultural donde estudió.
FÚTBOL Y HUEVOS DUROS
Cada partido de fútbol en los campos de la Araucanía es un evento al que va toda la familia. Igual que si fuera un Nguillatün (ceremonia de rogativa mapuche), las comunidades se organizan para cada partido: preparan comida y en el lugar del encuentro se comparte entre todos. "La gente de la comunidad no va sólo a mirar fútbol. Todos nos preocupamos de llevar la comida porque las distancias en el campo son largas; entonces, uno no alcanza a ir a jugar y después volver a la casa a almorzar", explica Blanca Caniulef. Al igual que las risas, el nerviosismo y los gritos de gol, las carnes, ensaladas y tortillas abundan en cada encuentro deportivo.
No sólo jugadoras e implementos deportivos van en el bus. Aperado con choritos, huevos y piernas de vacuno, el equipo de Nehuentue parte junto a sus hinchas a cada partido de visita. Incluso llevan chef, un joven que es muy bueno para preparar comidas y hace de maestro de cocina. "La gente quiere que juguemos de visita para hacer picnic, porque son como paseos familiares. Es bonito porque toda la gente se integra: las familias, los amigos, los pololos, etcétera. Para celebrar el triunfo del último campeonato matamos una vaquilla. Un vecino se puso con una jaba de cerveza, otro trajo ensalada y así nos armamos", recuerda Mario Omegna, entrenador voluntario de Nehuentue.
Las distancias son largas y la falta de recursos hace que se tengan que movilizar como puedan. "Incluso hay mujeres que van en tractor a jugar cuenta Blanca . En mi comunidad algunos tienen vehículos; entonces, juntamos plata para pagar la bencina y nos llevan".

"VAI A PURO LESEAR"
La hermana de Blanca Caniulef está casada y tiene hijos. Viaja todos los días a trabajar a Carahue en micro, vuelve en la tarde a su hogar, hace la comida rápido, ordena y sale a jugar. "Uno hace esas cosas porque el fútbol nos apasiona", explica Blanca. Es que a las dificultades económicas (ver recuadro) y de infraestructura se suma la falta de tiempo. "De la Región del Biobío hacia el sur la mujer lleva la batuta: trabaja, está en la casa, va al campo y tiene que ir a vender la verdura que saca. Las indígenas son súper organizadas", explica Waleska Fuchslocher, coordinadora del Mundial Sub 20 que organizará Chile este año.
El alcalde de Temuco, Francisco Huenchumilla, destaca lo que ellas hacen: "Es curioso cómo en el campo, donde la cultura es muy machista, exista la Afurfe". Al respecto, Karen Soto, jugadora del Club Deportivo La Unión, de Pailahueque, comenta que "al principio los maridos nos decían: ya vai a puro lesear. Pero con el tiempo se dan cuenta de que nosotros sabemos jugar fútbol". Incluso a muchas mamás les cuesta aceptar que sus hijas practiquen esta actividad, pero, como afirma el futuro entrenador de la selección de la Araucanía, Marcos Orellana, "luego se dan cuenta de que el fútbol es una pasión y de que se integra a la familia, a los amigos, a los pololos... La familia está volviendo al fútbol gracias a la mujer".
A pesar de que cada vez son más aceptadas, Tayül cree que sigue siendo más difícil para ellas que para los hombres practicar este deporte: "Estamos en una etapa de ganar los espacios dentro del fútbol. Al principio era la novedad, pero no se veía como un deporte competitivo. Ahora se ha ido mejorando el nivel de las mujeres, a pesar de que no tenemos ni entrenador".
No obstante todas las dificultades que tienen que vivir, poco a poco el fútbol femenino se está ganando un lugar en nuestro país gracias al sacrificio de quienes han luchado por sacar adelante esta actividad. El más claro ejemplo es el esfuerzo de estas mujeres campesinas. POTREROS COMO CAMARINESLa escasez de recursos es uno de los principales problemas para el desarrollo del fútbol femenino, sobre todo en sectores rurales. Si bien las chicas han logrado sobreponerse a estas dificultades, lo ideal sería contar con condiciones que permitieran mejorar la actividad y, por ende, alcanzar un nivel más competitivo.
Mario Omegna, técnico de Nehuentue, recuerda que antes la contratación de un bus para trasladar a las jugadoras les costaba 150 mil pesos. "Casi todas las chicas son estudiantes; entonces, ¿de dónde se saca esa plata?", se pregunta el entrenador.
En septiembre del año pasado la Afur invitó al subsecretario de Deportes, Jaime Pizarro, a Temuco, y Tayül expuso sobre la realidad del fútbol rural. "El futbolista campesino está en una tremenda desigualdad con el deportista del resto de Chile. No tenemos nada, no tenemos gimnasio ni canchas", explica Tayül.
Chiledeportes es el blanco de las críticas de los dirigentes rurales. Marcos Orellana, presidente de la Asociación de Fútbol Rural de Angol, critica que los recursos entregados por el organismo estatal han ido disminuyendo y asegura que ahora sólo reciben cinco millones de pesos para 27 mil jugadores. "Eso significa menos de 200 pesos al año por jugador", se queja, y agrega que ellos tienen que desarrollar el fútbol femenino.
"Las mujeres son un sector súper postergado en el deporte. Son campesinas, dueñas de casa, que no tienen la posibilidad de practicar deportes de alta competencia y que lo más a mano que tienen es el fútbol, porque es muy fácil armar una pichanga en cualquier parte", comenta Orellana. El dirigente cree que es difícil convencer a los políticos para que financien estas actividades, porque los beneficios son intangibles. "Los deportistas amateurs merecen dignidad y cuando vas el domingo a una cancha y ves a los futbolistas desvistiéndose en un potrero, en una zanja o al aire libre, a uno le da pena como dirigente", lamenta.
LA FIFA EN LA ARAUCANÍA
En noviembre de 2007 se realizó en Temuco un seminario, denominado Com-Unity, destinado a promocionar y desarrollar el balompié femenino en el país, de cara al Mundial Sub 20 que organizará nuestro país a fines de este año y que tiene como una de sus sedes a la capital de la Región de la Araucanía.
En la cita, a la que asistieron representantes de la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA), expuso la presidenta de la Afuerfe, Tayül Cayuqueo. Waleska Fuchslocher, coordinadora de la Copa del Mundo Chile 2008, afirma que "se notaba que ella estaba preparada" y que uno de los principales puntos que incluyó en su presentación fue aclarar que las mujeres llevan mucho tiempo jugando a la pelota y que lo que ocurre ahora es que esto se ha hecho más conocido a través de los medios de comunicación.
Tayül comenta que "hablé desde mi perspectiva de fútbol rural y sensibilicé sobre el tema. Fue bueno, porque la FIFA tiene la idea de mostrar el fútbol desde una perspectiva social, económica y cultural, y eso es lo que hacemos nosotros".
Fuchslocher recalca que una de las principales conclusiones que se sacaron en el Com-Unity fue que el fútbol dignifica a la mujer.
COMENTARIO: Satisface ver que el fútbol femenino en Chile crece dia a dia.Ojalá, con toda la promoción de esta actividad que ha significado el sudamericano sub 17 y ahora el Mundial sub 20, dejemos atrás los estigmas de este deporte que hace mucho dejo de ser sólo de varones.Los invito a conocer el blog de una chicas, que también quieren surgir en este deporte. http://futbolfemeninouc.spaces.live.com/
Saludos

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1 comentario:

Anónimo dijo...

Satisface ver que el fútbol femenino en Chile crece dia a dia.
Ojalá, con toda la promoción de esta actividad que ha significado el sudamericano sub 17 y ahora el Mundial sub 20, dejemos atrás los estigmas de este deporte que hace mucho dejo de ser sólo de varones.
Los invito a conocer el blog de una chicas, que también quieren surgir en este deporte.
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Saludos