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martes, noviembre 10, 2009

Represión, violencia y maltrato psicológico en niños mapuche

por Claudia Molina González

La exclusión social, política y económica, además de la represión y criminalización de los métodos de organización y resistencia han sido dos de las principales estrategias utilizadas por el Estado de Chile para ejercer un rol dominante en el conflicto histórico con el pueblo mapuche. Hasta la fecha, las zonas con mayor presencia policial se encuentran en la VIII y IX regiones, lugares donde se han ejecutado megaproyectos de inversión nacional y transnacional, los que se han instalado en territorio mapuche, generando graves conflictos por su tenencia, sin que la legislación vigente haya sido capaz de proteger, ni garantizar, los derechos más básicos de este pueblo originario .

Entendiendo que la criminalización del proceso de resistencia mapuche y la militarización de las zonas en conflicto, persiguen la intervención y control militar e institucional sobre la vida social y política de población civil , es precisamente en los contextos de ejercicio de esta cotidianeidad donde se generan severas consecuencias materiales y psicosociales para sus víctimas. Los niños, al ser una población vulnerable por encontrarse en un período evolutivo altamente sensible, han evidenciado un serio impacto negativo asociado a las prácticas de represión y violencia política y social de la que han sido víctimas sus comunidades, familias y, en numerosos casos, directamente los niños y niñas.

Descripción de situaciones de represión contra niños y niñas mapuche.
Allanamientos: Durante los años 2006 y 2007, Carabineros de la SIP de la Prefectura de Malleco ingresó, no por primera vez según profesores, a la Escuela Chihuaihue (Ercilla). De acuerdo a lo descrito en el recurso de protección interpuesto en su oportunidad “en dicho interrogatorio preguntaron a los niños si hay armas en sus comunidades…quienes estaban peleando tierras…si eran parientes de quienes peleaban la tierra…” (Recurso de Protección presentado por Observatorio de Derechos de los Pueblos Indígenas con fecha 18/06/2007). Además en la Escuela Particular Nº 23 El Progreso, el mismo recurso plantea que luego del allanamiento al establecimiento, funcionarios policiales regresaron a la escuela y señalaron a los niños que sus padres ya se encontraban detenidos por “usar armas y ocupar tierras que no son suyas…”. En el escrito se señala que estas acciones estarían habitualmente relacionadas al inicio de labores de plantación de Forestal Mininco.

Asimismo, el año 2008, en el marco de la lucha por evitar la construcción del ducto de evacuación de efluentes de la Planta Celulosa Valdivia de Celco, es saqueada la Escuela de Maiquillahue, destruyendo su mobiliario e implementación.

Violencia física y psicológica contra niños y niñas: El año 2006, P.Q.M y A.M de 11 años se encontraban realizando labores cotidianas cuando sus hogares son allanados por Carabineros. Tras escuchar disparos, ambos huyeron hacia los cerros, permaneciendo extraviados hasta altas horas de la noche, siendo encontrados con principio de hipotermia.
El año 2007, P.Q.M ingresó al Servicio de Urgencia de la Asistencia Pública, con siete perdigones en una pierna disparados por carabineros con escopetas antimotines. Este mismo niño fue detenido en diciembre de 2008 por la Policía de Investigaciones mientras cuidaba animales, con otro menor de edad también detenido en esa oportunidad. P.Q.M fue trasladado a una unidad policial, golpeado, encapuchado e interrogado y abandonado a más de 15 kilómetros de su hogar. El niño refiere además que le negaron el consumo de agua.

La niña D.Ñ, de 11 años, fue herida el año 2001 en la espalda con resultado de lesiones graves y, luego de querellarse contra Carabineros de Chile, fue secuestrada y amenazada por personas de civil.

A.L, de 08 años, en diciembre de año 2006 perdió dos de sus dedos al ser interceptado por fuerzas especiales de Carabineros el bus en que viajaba desde Ercilla junto a otros comuneros mapuche.

Alex Lemun, de 17 años, muere en febrero del año 2002 tras recibir el impacto de un perdigón de plomo en la frente, disparado por Carabineros. ( Al parecer error de la periodista, ya que Alex Lemún Saavedra habría sido asesinado en noviembre de ese año. NOTA DEL WEBMASTER)

Una niña de 07 días es víctima de intoxicación por una bomba lacrimógena lanzada al interior de su hogar en el transcurso de un allanamiento realizado por fuerzas especiales de Carabineros en su comunidad.

Un menor de 15 años reconoce haber sido golpeado en más de una oportunidad por Carabineros, siendo recluido en una de ellas en un calabozo en Collipulli:”..hacía mucho frío, me dejaron bien jodio ese día, los pacos se enojaron y me agarraron a patadas…” .

Violencia Psicológica Grave: La hija de la Lonko Juana Calfunao, de 13 años, debió viajar a Suiza y solicitar asilo político tras quedar sola al ser encarcelados sus padres y hermano.

En relación a la presencia de niños al ser detenidos sus padres, W., niña de 05 años reporta:”…yo me acuerdo que a la mamita…yo estaba ahí esa vez…a la mamita como que ese día la llevaron así o así (manos entrelazadas atrás)…y la encadenaron…”. N., niña de 11 años: “…una vez cuando tomaron preso a mi papá, la última vez….casi me desmayé…no podía dejar de llorar..lo acusaron que quemó una casa y nosotros ese día no estábamos que estábamos en la licenciatura de mis hermanos…”. L.M. de 11 años: “…cuando allanaron nuestra casa dejaron todo hecho pedazo, nos pegaron a nosotros. A mi abuelita la arrastraron..la echaron como a un perro al furgón, a nosotros los niños los carabineros nos dijeron “cállense sino les vamos a pegar…después nos ofrecieron dulces..se llevaron todas las herramientas de trabajo..”.

M y J, de 08 y 06 años respectivamente reportan haber presenciado agresiones, golpes y amenazas a su madre en numerosas oportunidades “…nos quedamos llorando en la pieza..los carabineros botaron a mi mamá y le pegaron…”. J., niña de 11 años presentó pesadillas y síntomas ansioso durante días tras haber sido amenazada por Carabineros con ser detenida por haber sido encontrada “ fuera de los límites de su comunidad” buscando animales.

La madre de las niñas Q. y K. de 08 y 11 años, refiere haber sido advertida respecto de la intervención de los teléfonos de sus hijas, luego que las niñas participaron en un acto público contra la construcción de un ducto por parte de la empresa CELCO “…la Q. con la K. están marcadas porque se subieron al escenario cuando vino Joe Vasconcellos a hablar contra el ducto, y ahora las dos tienen el teléfono intervenido, lo he captado porque un día cuando fui a Temuco una amiga detective que tengo allá me dijo ¿sabes que tus hijas están marcadas por haber participado en muchas actividades públicas? Y lo último fue lo del Joe Vasconcellos y están marcadas con el teléfono intervenido…”. Los padres de H. de 06 años, refieren luego que su hijo presenciara el ataque a la sede comunitaria en el marco del conflicto con CELCO: “…ahora no tiene respeto a nada, tiene pesadillas en la noche…a veces estaba durmiendo y se paraba en la cama de un salto y quería salir arrancando, tenemos que dormir con él y hablarle en la noche porque empieza a tiritar…a mí me pasó un día que me desperté en la noche porque sentí que se me movía la cama y era el H. que no dejaba de tiritar… a los de Mehuín les tiene miedo y a los Carabineros también…a veces se queda sentado, como ido, mirando como juegan los otros….”. E. P., de 12 años, refiere: “…yo ví todo (refiriéndose al ataque a la sede social de Mississipi, ocurrido el día 02 de abril de 2008, ubicada a metros de su hogar)… ellos estaban agarrando piedras y mi mami me dice ándate pa´la casa y después empezaron a apiedrar la sede…antes era tranquilito, usted venía y habían turistas, se llenaba la playita, vendíamos sierra, ahora la gente no quiere venir, tiene miedo de lo que pasa aquí…empezaron a dejar la escoba..esa vez (ataque a la sede) me dormí como a las cinco de la mañana, estaba todo el rato nervioso, como que iba a pasar cualquier cosa de nuevo, yo al principio no entendía nada y después lo empecé a entender …yo después andaba con mi papi pa´todos lados, sino yo andaba preocupado por él, porque después de que apedrearon la sede lo empezaron a amenazar de muerte, que le iban a quitar la chata, mi papi tenia que andar escondido…eso que le pasó el otro día ..yo andaba más enrabiado, y los Carabineros no han hecho nada, cuando le pegaron a mi papi no hicieron nada…mis notas andan mal por algo, por la preocupación, faltaba mucho porque estaba enfermo, por la cuestión esta, andaba con vómitos, no me podía ni mover, me intentaba levantar y se me movían todas las cosas, estuve como dos semanas, como cuando pasó la cuestión de la sede….yo quiero que ya no sigan peleando, que no nos hagan nada a nosotros, por ejemplo cuando venimos a hacer talleres los niños se asustan porque les puede pasar algo en cualquier rato, por ejemplo los que viven al lado de la casa de nosotros son vendidos igual pero ellos no nos hacen nada, no nos van a amenazar, yo así quiero que sean los otros…yo no me quiero ir de aquí , aquí tenemos los amigos, si nos vamos para otro lado no seríamos nadien nos separaríamos de toda la gente que queremos, si es Celco que no nos va a dejar vivir tranquilos…”

Efectos de la represión en niños y niñas mapuche.
Los procesos de criminalización, militarización y represión iniciados por el Estado de Chile en las zonas mapuche de mayor conflicto, a través de la intervención permanente de los territorios y las actividades desarrolladas en las comunidades, a lo que se agrega la aplicación de Ley de Seguridad Interior del Estado y la Ley Antiterrorista frente a movilizaciones sociales, han provocado un proceso negativo en las dinámicas económicas, sociales y familiares de las comunidades mapuche. A lo anterior se suma el impacto ambiental y social motivado por la instalación y funcionamiento de megaproyectos extractivos, siendo necesario señalar que las mismas empresas utilizan prácticas agresivas e intimidatorias como una primera estrategia de enfrentamiento de la resistencia mapuche a la ocupación territoral.

Las múltiples agresiones a la población infantil mapuche, anteriormente ejemplificadas, han generado un grave daño a la integridad psicológica de los niños, destruyendo al mismo tiempo el contexto material, social y familiar que da sustento a su desarrollo, afectando por lo tanto las áreas de desarrollo cognitivo, afectivo, interpersonal, cultural y social.

En septiembre del año 2004 aparece el “Informe Diagnóstico y de Intervención Comunidad Cacique José Guiñón- Ercilla”, realizado por el Servicio de Salud Araucanía Norte. Dentro de la sintomatología que este trabajo pudo evaluar en los niños de dicha comunidad se encuentran “síntomas somáticos, labilidad emocional,llanto fácil, dificultades para mantener y conciliar el sueño, disminución o cambios bruscos del ánimo, hipervigilancia, síntomas ansiosos, reexperimentación del suceso traumático, alteración de las relaciones interpersonales, dificultades escolares, pensamientos fatalistas y autoagresión. Puede decirse que la sintomatología descrita anteriormente reúne indicadores de distintos trastornos como por ejemplo de estrés prostraumático, trastornos adaptativos, depresión, trastorno ansioso entre otros…”.

Una de las conclusiones más relevantes en relación al pronóstico de la sintomatología diagnosticada es que “puede sostenerse que si esta situación se prolonga en el tiempo…serán niños que a mediano o largo plazo van a ser usuarios del sistema de salud. Por la sintomatología actual y el cruce de patologías…y la situación de permanente exposición a situaciones de contenido agresivo…pudiendo presentar a futuro patologías severas lo que significa un costo para la salud (económico) y laboral…”

El año 2006 se hace público el Informe Final del Proyecto “Meli Lof Trawun Newentulealu: Impacto Psicosocial de la Violencia y Represión en comunidades Mapuche de Malleco, 1997-2005, desde la perspectiva de los/as afectados/as”, realizado por un equipo interdisciplinario. Las conclusiones de este documento concuerdan con las anteriores, constatando un impacto psicológico negativo en los niños: “...Es generalizada la sintomatología que se menciona a continuación, como respuesta adaptativa a las experiencias traumáticas relacionadas con la irrupción violenta de personal policial (uniformado y civil) en sus hogares: trastornos del sueño, labilidad emocional, temor, bloqueo emocional, enuresis secundaria, ausentismo escolar, disminución del rendimiento escolar…Algunas de estas conductas se acentúan frente a estímulos que actualizan la experiencia traumática (ver a personal uniformado, sus vehículos, imágenes, etc, en otros contextos.” .

El año 2009 es elaborado un informe, a partir de la evaluación realizada con niños de la comunidad de Mississippi, en el contexto de la defensa territorial de las comunidades frente a la intervención de la empresa Celco para construir un ducto de evacuación de deshechos, con salida al mar.

En el Informe “Impacto Psicosocial y Daño Psicológico evaluado en niños de la Comunidad de Mississippi asociado a la intervención de la Empresa Celco”, realizado por la psicóloga que suscribe, se reportan síntomas concordantes con los referidos en las evaluaciones ya referidas: “Las evaluaciones individuales…permiten reconocer indicadores asociados a stress postraumático e identificar sintomatología depresiva y ansiosa, existiendo la vivencia de ruptura del contexto vital, que ha significado la alteración de los procesos de desarrollo y capacidades en evolución existentes en el período previo al inicio del conflicto…es posible reconocer diferencias generales en la experiencia de los niños más pequeños (entre cuatro y seis años de edad), quienes han expresado su desconfianza e inseguridad a través de conductas que manifiestan mayores niveles de confusión y descontrol, lo que se asocia a la ruptura del contexto social en un momento en que la crisis evolutiva se orienta resolver su inserción en el medio externo a la familia nuclear (por ejemplo a través del ingreso al sistema escolar), el que es percibido por los niños como altamente amenazante e inseguro, retrasando o interrumpiendo procesos de socialización reconocidos como hitos al interior de la comunidad (suspensión prolongada de la asistencia a clases por temor, dificultades de adaptación que retrasan el ingreso al sistema escolar). Los niños que se encuentran más cercanos a la etapa de la pubertad cuentan con recursos que permiten una mejor comprensión y organización de las experiencias de violencia, no obstante esto también ha favorecido la aparición de sentimientos de rabia, impotencia, desprotección social e inestabilidad, a lo que se suma el desarrollo de una percepción polarizada de su entorno, lo que obstaculiza el desarrollo de procesos de integración a nivel afectivo, pudiendo presentar a futuro dificultades a nivel vincular.”

Es necesario considerar que cualquiera de los trastornos antes mencionados, los que se asocian principalmente a las dimensiones del ánimo y modulación de la ansiedad, pueden implicar dificultades significativas a nivel de desarrollo psicológico en caso de no ser adecuadamente tratados y reparados. Más aún, considerando que las consecuencias psicosociales del impacto originado por las agresiones policiales e institucionales, resta recursos de contención familiares y comunitarios, por el encarcelamiento de familiares y las crisis asociadas a estos hechos, lo que conlleva el debilitamiento de las funciones familiares que posibilitan la elaboración de los eventos que se encuentran a la base de un proceso traumático.

En este sentido, se describen el último de los informes aludidos, dos importantes consecuencias negativas a nivel psicosocial, las que implican un deterioro severo en los contextos de desarrollo de los niños afectados: “…Relaciones sociales, territorialidad y configuración de identidad. En este ámbito, la vulneración de derecho se ve representada a través de los actos e intervenciones externas que desestructuraron el entorno comunitario de los evaluados y otros niños del sector, quebrando e irrumpiendo en las dinámicas familiares, a lo que se suma el temor permanente de cambios en las condiciones de su entorno que obliguen a su familia a abandonar su lugar histórico de residencia, lo que puede llegar a configurar además el fenómeno de desplazamiento territorial. En este sentido, tanto la estructura y dinámica familiar, como el contexto geográfico y comunitario de desarrollo de un niño constituyen elementos centrales en la configuración de su autoconcepto e identidad, proveyéndolo de referentes y marcos normativos, los que actualmente se ven alterados frente a la intervención externa y constante clima de agresión y amenaza… Hasta la fecha, estos recursos han sido intervenidos y dañados (familia y comunidad), encontrándose además amenazada la relación y permanencia en su ambiente cotidiano, sin que se haya establecido judicial ni institucionalmente ninguna instancia preventiva o reparatoria de manera oportuna; Limitaciones en la función familiar… La experiencia descrita se ha configurado como un proceso traumático extrafamiliar, derivado de una ruptura psicosocial causada por la violencia de la intervención externa y de sus posteriores consecuencias, cuya expresión provoca limitaciones en el ejercicio de las funciones familiares de sostén y contención en el proceso de desarrollo infantil”

En este conflicto, si bien ha sido la empresa la que ha realizado acciones tendientes a generar división y polarización social, el Estado no ha cumplido con las medidas necesarias para la protección de la comunidad, ni ha realizado ningún intento por detener la estrategia de intervención social desplegada por Celco. Además, a pesar de ser sentenciadas Medidas de Protección por vulneración de derecho provocada por violencia social a favor de cuatro niños de la comunidad por el Tribunal de Familia de San José de Mariquina, con medidas cautelares a favor de éstos y sus familias, no existen los mecanismos legales para garantizar su bienestar e integridad ni centros adecuados para una terapia reparatoria con las características requeridas por la naturaleza del daño provocado, programa reparatorio que debe sustentarse en la percepción de daño y concepto de salud y enfermedad del mismo pueblo mapuche. Sin ir más lejos, hasta la fecha se desconoce la significación dada por la etnia mapuche, en cuanto grupo étnico diferenciado de la sociedad chilena, a los procesos de represión y criminalización de sus estrategias de resistencia .

En el daño provocado a los niños mapuche, se debe considerar tanto la intensidad de los eventos de violencia y represión, como la cronificación en la utilización de estos mecanismos, dado que ambas características contribuyen a la profundización del daño psicológico, manteniendo la amenaza y el miedo consecuente como herramientas de subordinación política. De esta manera, a través de la represión se modifican negativamente los contextos de desarrollo social y cultural, desestabilizándolos e instalando el miedo como precursor de sentimientos de impotencia, procesos de polarización social, ruptura de las prácticas cotidianas y debilitamiento de la autonomía personal y autoconfianza.


CONCLUSIONES
Existen documentos que dan cuenta de las graves vulneraciones de derechos de las que han sido víctimas niños y niñas mapuche a raíz de la violencia ejercida por el Estado Chileno, y por empresas de inversión privada, contra ellos y sus comunidades. Se ha constatado además el daño psicológico y psicosocial derivado de dichos procesos traumáticos extrafamiliares .

Esta violencia, orientada a proteger intereses económicos dominantes, y privados, ha provocado una severa vulneración a los derechos colectivos infantiles de integridad física y mental, seguridad, libertad y a no ser víctimas de actos violentos . Se agregan además, otras desventajas en ámbitos fundamentales para el proceso evolutivo, como por ejemplo condiciones de acceso a la educación y a la salud de los niños mapuche de sectores rurales, además de acceso a la protección y a la justicia. Estas situaciones representan también deficiencias que involucran situaciones discriminatorias, en cuanto la pertenencia a la etnia mapuche es una variable asociada tanto a condiciones de pobreza como a baja escolaridad.

De esta forma, las condiciones de desarrollo infantil se ven deterioradas en todos sus niveles, incluidas las dimensiones material y económica. Dentro de estas últimas, un eje fundamental para el pueblo mapuche es el territorio, que sustenta su capacidad productiva, y es básico en la construcción de la identidad cultural a lo largo de todas las etapas evolutivas, constituyendo el elemento de conflicto con los megaproyectos de inversión nacional y extranjera, hasta ahora principalmente del área forestal. En esta dinámica, el Estado asume el rol prioritario de proteger los intereses capitalistas, quedando entonces supeditados los derechos individuales y colectivos de los niños mapuche y sus comunidades a los criterios de desarrollo económico de las empresas privadas.

Es dentro de este contexto que se desarrollan las acciones represivas antes descritas, por lo que las agresiones a población infantil mapuche tienen como única consecuencia el amedrentamiento de los niños y sus familias y el debilitamiento de la resistencia en generaciones más jóvenes, siendo el miedo un medio de control social ampliamente utilizado en conflictos políticos y sociales . Además, se desestructuran los recursos familiares y comunitarios, restando posibilidades de estabilidad y protección a los niños, aumentando la profundidad del daño asociado a la vulneración de sus derechos.

De esta manera, la intervención violenta y disruptiva por parte del Estado chileno en los procesos de socialización en niños mapuche, genera condiciones materiales, sociales y psicológicas necesarias para la reproducción de relaciones sociales capitalistas, imponiendo de esta manera no sólo criterios de desarrollo económico, sino también ideológicos.

Hasta la fecha, ni la legislación nacional ni las Convenciones y Recomendaciones de Organismos Internacionales de Derechos Humanos e Infancia han sido suficientes para evitar la vulneración de derechos colectivos, culturales, económicos e individuales de niños y niñas mapuche, ni para detener la destrucción progresiva de las condiciones que sustentan su cultura y desarrollo. En este ámbito el Estado Chileno debe cautelar por la protección individual y colectiva de la infancia mapuche, interrumpiendo la violenta y sistemática intervención de sus territorios y comunidades, reconociendo los derechos de autonomía, territorio y libre determinación de su pueblo, optimizando las medidas orientadas a la recuperación de espacios productivos, sociales y organizacionales, reconociendo la vulneración de derechos derivada de las prácticas de dominación ideológica y represión, y priorizando por el resguardo de los derechos de la infancia perteneciente al pueblo mapuche por sobre los intereses de desarrollo del actual modelo económico chileno.

NOTAS

[1] Informe sobre la represión y criminalización del Pueblo Mapuche en Chile. Asociación Americana de Juristas, 2008.

[2]“ Pueblos frente a las Industrias Extractivas” Periódico El Ciudadano, Julio 2009.

[3] Periódico “El Ciudadano”, Diciembre de 2008; Revista Azkintuwe, Diciembre de 2008

[4] Informe “Impacto Social de la Violencia y Represión en comunidades Mapuche de Malleco, 1997-2005, desde la perspectiva de los afectados/as”. Eduardo Mella, David Núñez y Tania Solar, 2006.

[5] “ Informe Diagnóstico y de Intervención Comunidad Cacique José Guiñón”, Programa de Salud Mapuche, Servicio de Salud Araucanía Norte, 2004.

[6] Informe “Impacto Psicosocial y Daño Psicológico evaluado en Niños residentes en la Comunidad de Mississippi asociado a la intervención de la empresa Celco”. Claudia Molina, 2009.

[7] Asociación Americana de Juristas, 2008.

[8] Informe “Impacto Social de la Violencia y Represión en comunidades Mapuche de Malleco, 1997-2005, desde la perspectiva de los afectados/as”. Eduardo Mella, David Núñez y Tania Solar, 2006.

[9] Hijos e Hijas de Madres Resilientes, Barudy y Malquebreucq, 2006.

[10] Informe “Impacto Psicosocial y Daño Psicológico evaluado en Niños residentes en la Comunidad de Mississippi asociado a la intervención de la empresa Celco”. Claudia Molina, 2009.

[11] Los Mapuche ante la justicia. La criminalización de la protesta indígena en Chile. E Mella, Ed. LOM, 2007.

[12] Psicología de la Amenaza Política y el Miedo, Elizabeth Lira, 1991.-

[13] Se designan así aquellos hechos dolorosos y estresantes que han sido producidos por personas ajenas al núcleo familiar. Estos hechos se convierten en traumáticos cuando sobrepasan los recursos psicológicos y sociales que poseen los niños y sus familias para calmar el dolor y el stress en un grado aceptable para su funcionamiento interno, lo que permitiría un posterior proceso de elaboración. (Barudy y Marquebreucq, 2006).

[14] Declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los Pueblos Indígenas.

[15] Efectos Psicológicos de la Represión Política, Kordon y Edelman, 1986

(*) Psicóloga.

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